domingo, 30 de octubre de 2011

Bipolar.

Me llamas a las 3 porque quieres cambiar el tono del salón, que estás harta de gris, que te quieres morir subitamente. Todo eso pasa últimamente.
Y cuando llego allí me invitas a salir vestida de princesa, y un taxi nos espera, y el mundo se acelera. Cien mil bares dando vueltas y nosotros en esta noria, retratos de una noche en los fotomatones. Y sin dudar te sigo hasta el metro, tribunal hasta el aeropuerto para ver tumbados en el suelo despegar un avión en el cielo. Y sin dudar tú me plantas un beso, quema gas, huele a queroseno. Que más da si yo respiro tu aliento y además razones huyeron a volar...
Bajamos de un vagón con aires de discusión, no entiendes que no puedo seguirte, que te quieres mudar, vivir cerca del mar.
Recuerdo como digiste que yo era un tipo raro, que eramos opuestos. Debo ser muy qamikaze y aún espero que vuelvas. Empezarlo nadie sabe, que si llamo se hará guerra.
Recordar un día de estos, nuestros pies saliendo del tiesto.
Ahora sé que eran buenos tiempos... Ojalá te vea de nuevo...
Ojalá.

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