-Un día pasa, pasa que estás de pie en algún lado y te das cuenta de que no quieres ser ninguno de los que están a tu alrededor. No quieres ser el puto pringado al que le has reventado la cara, y tampoco tu padre, ni tu hermano, ni nadie de tu puta familia.
¿Quién quiere ser la jueza? Ni siquiera quieres ser tú, sólo quieres salir corriendo, salir a toda hostia del sitio de dónde estás.
Y de repente ocurre, algo se acciona, y en ese momento, sabes que las cosas van a cambiar...
Y han cambiado. Y que a partir de ahí ya no volverán a ser lo mismo.
Nunca, cuando ocurre, lo sabes.
[...]

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