Que fácil fue decirme "prometo no fallarte" olvidando yo la parte de no creerte la más importante. Se nota que jurar es gratis, yo estoy pagando caro, un mar en calma que escondía océanos bravos. Que ingenuo soy cuando me aferro a clavos ardiendo como si quemaran menos que otro tipo de infierno, que mentirosa fuiste yendo de mosquita muerta dando golpes a mi puerta atraída por mi lado triste. Escondiendo el aguijón adornado con un corazón que me mentía con poesía, pero eres fría y todo acabó. Sólo si estás mal me llamas con urgencia, si estás bien no eres quién a prueba de bomba me aprecia. Y de esos ya conocí tantos que ni en eso puedes creerte única, apago las luces de tus redes. Aún así no escondo el dolor de un desengaño, que no me hará tocar fondo... Pero sí sentirme extraño.
He vuelto a tropezar con la misma piedra, pero al caer me sujeta mi querida nube negra, ya puedes contarles que te escribí poemas, creerte importante por formar parte de mi tristeza.
Olvidarte es otra parte de este absurdo puzzle.
No hay comentarios:
Publicar un comentario